Estudiantes, ¡a las aulas vivas!
Llevamos al Semillero en Agroecología del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de Colombia para tejer diálgoos de sabres y trabajo comunitario con dos de las organizaciones que nos acompañan en el proyecto, ¡El Convite Campesino de Arcabuco y la Fundación San Isidro de Duitama! Entre camas estáticas, compostajes y planificación colectiva, lo que estuvo en juego no fue solo una técnica, sino la disputa por quién produce conocimiento y para quién.
En el Convite, el conversación y acción transcurrió en torno a la construcción de una biofábrica comunitaria, que no es únicamente infraestructura: es soberanía técnica, autonomía organizativa y capacidad territorial para sostener la transición agroecológica sin depender de paquetes externos.
En la Fundación San Isidro, en Duitama, el intercambio profundizó en procesos de regeneración y biorremediación de suelos, pero también en algo igual de estructural: las tensiones administrativas y financieras que enfrentan las organizaciones de base para sostener proyectos que defienden la vida.
Aquí la agroecología no se reduce a prácticas productivas. Es una apuesta política por reconfigurar la gestión del conocimiento, por romper la verticalidad universidad–territorio y por construir transiciones desde las visiones comunitarias, con autonomía, cooperación y justicia cognitiva.
Porque la emancipación también pasa por cómo producimos, circulamos y legitimamos el saber. 🌾
03 Marzo 2026