Los territorios también enseñan.
Nuestra visita a Tutazá nos recordó que el conocimiento no se encuentra únicamente en los libros o en las aulas. También habita en las semillas que conservan la biodiversidad, en las prácticas que sostienen la vida rural y en las comunidades que, generación tras generación, han cuidado los territorios de los que dependemos todos.
La agroecología nos invita a reconocer que aprender implica escuchar, observar y dialogar con quienes conocen la tierra desde la experiencia, el trabajo cotidiano y la memoria colectiva.
En un momento en el que los desafíos ambientales, alimentarios y sociales son cada vez más evidentes, estos encuentros nos recuerdan la importancia de fortalecer los vínculos entre la universidad, las comunidades y los territorios. Porque cuidar el agua, proteger la biodiversidad, conservar las semillas y garantizar sistemas alimentarios justos no son asuntos individuales: son responsabilidades colectivas.
Agradecemos profundamente a @coagros por abrirnos sus puertas y compartir con nosotros sus experiencias, aprendizajes y su compromiso con la conservación de las papas nativas, la biodiversidad y las formas de vida campesina que sostienen nuestros territorios.
03 Junio 2026